KAIXO.COM/La Facultad de Derecho de la Universidad de Deusto ha organizado hoy, día 26 de abril, los Debates Jurídicos en torno al tema “La dignidad humana en televisión”, con la participación del periodista Pedro García Larragán, el profesor de Derecho Constitucional Alfonso Carlos Saiz de Valdivielso y el ex Presidente del Tribunal Superior de Justicia del País Vasco Manuel Mª Zorrilla.
En el acto, que tiene lugar a las 19.00 horas en el Auditorio de Deusto, también intervienen el profesor de Derecho Administrativo Ramón Múgica que se encargará de la moderación y presentación y la Vicedecana del Ilustre Colegio de Abogados del Señorío de Vizcaya, Juana María Balmaseda Ripero.
El periodista de EITB, Pedro García Larragán, hablará del tema de la dignidad humana en la televisión desde una perspectiva eminentemente práctica. Así, comenzará su disertación diferenciando la información (telediarios, etc) del espectáculo (en los que se incluirían los programas de la telebasura) para llegar a un punto en el que, según él, la línea entre información y espectáculo (o telebasura) es muy fina. A continuación, se centrará en la figura de la persona responsable de supervisar o organismo al que se le encarga el decidir qué se emite y qué no. En este sentido, hablará de las nuevas propuestas de los partidos políticos en torno a la creación de un consejo audiovisual y terminará tratando el tema de la censura.
El profesor Valdivielso, desde su perspectiva de teórico de Derecho Constitucional y experto en derechos fundamentales, entrará en la cuestión de la dignidad humana y del posible precio. La idea es profundizar sobre si es lícito vender la intimidad y todo lo que se vende en la telebasura, pero desde el punto de vista del que lo vende. (Esto es del concursante de Gran Hermano, del que cuenta su vida privada en Salsa Rosa y del que va a Crónicas Marcianas).
Por su parte, el profesor y ex presidente del TSJPV, Manuel Zorrilla, abordará la misma cuestión pero desde el punto de vista más práctico del uso del Derecho, es decir, de un posible enjuiciamiento real de las cuestiones y desde la perspectiva del que compra ese producto (la intimidad, las historias, el espectáculo) que serían las cadenas de televisión y las productoras y, en última instancia, el consumidor.
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